Hay gente que quiere ser especial a toda costa, sentirse destacado, célebre. No se trata de ser especial y elevarse, sino de sentirlo, vivirlo, se trata de ser verdaderamente especial sin quererlo, incluso mejor sin saberlo.
"Pasan los años, pasa tu vida, pasan los meses, pasan tus días, pasan las horas, también tus minutos"
Años han pasado ya desde aquella tarde de ron y especias, donde ese disco punk de los 80's se reproducía reiteradas veces en tu radio roja. No tengo ya muchos recuerdos de aquello. Tus zapatillas por el cuarto, las sábanas enzarzadas en la cama... Tampoco recuerdo la primera vez que te ví, pero sí la segunda. Te recuerdo por el boulevard, era la feria del libro, lindo dependiente tras el quiosco. Teníamos poco más en común que un par de amigos, algunas canciones que intercambiábamos y un par de borracheras juntos. Decías que "el infierno 'era' demasiado dulce" a mi lado, "y a pesar de todo"... esa tarde de Septiembre fuímos puro edulcorante.
Te despediste en el portal diciéndome aquello de... "Adiós, reina mía", yo contesté "no me olvidaré de tí". No te he vuelto a ver desde entonces, será también por eso que la canción nos cantaba, "para no verte envejecer".
Tus cantos, mis cantos son ecos de otra canción...
f. Sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra
Esta palabra me la enseñó él. Si tuviera que definirlo, creo que sería SU PALABRA.Hasta el momento no he conocido a nadie que esté tan sensibilizado con éste término, y me atrevería a decir que no lo hay.
Has llorado despedidas ajenas antes de ser anunciadas; has ayudado al rico, más al pobre siéndolo tu también. Has tendido la mano a amigos, desconocidos y no tan amigos. Has sembrado calma, mucha calma y recogido a veces tempestades sin merecerlo. Velado tanto sueños como pesadillas, paseado con Sol y LLuvia, ...y siempre agradecido.
En esta época de felicidad aparente y consumismo, donde llueven por igual copos y copas, ponte tus mejores galas y sal a celebrar el nacimiento de Jesús bañándote en alcohol y marisco. Si a la vuelta te sobran algunos céntimos, puedes dejarlos en manos de aquel muchacho del semáforo, ese que en tu primera cerveza estaba como loco buscando cajero y manta.
- ¿Hace mucho que no hablas con Carlota?, le pregunté. La noté un poco extraña, como si no quisiera saber de ella. Miraba sus uñas rojas con indiferencia, parecía que le hubiera molestado mi pregunta.
- Hace poco me llamó, pero no escuché la llamada, me dijo.
- Bueno, yo tampoco hablé con ella directamente. Estaba fuera de casa, pero esa misma tarde me mandó un email contándome un poco cómo le iba todo. Me dijo que consiguió alinearse con la Felicidad, que estaba muy contenta y había conseguido alquilar un local precioso para montar la librería, pronto será la inauguración. Se le notaba ilusionada y feliz de verdad, me dijo que con su novio todo le iba de maravilla, ya sabes como andaba cuando lo dejaron... Parecía otra, totalmente renovada, más madura. Nunca la sentí tan segura de todo.Podíamos pasar una tarde por el local, ¿no?
Un gesto mudo fue su mayor muestra de indiferencia.
Déjame que te muestre el brillo de mis ojos, ese que resiste a las pilas reemplazables del reloj. Hay luces que no se funden, fuerzas ininterrumpidas que no parpadean. Y no, no hablo de amor. Ni de erotismo, nunca llegué a posarme en tu cuerpo. Podría mandarte hoy, la misma carta que años atrás. Perenne sentimiento este, cuando se aprende a escribir con el alma. Que no te falte la luz.