"Pasan los años, pasa tu vida, pasan los meses, pasan tus días, pasan las horas, también tus minutos"
Años han pasado ya desde aquella tarde de ron y especias, donde ese disco punk de los 80's se reproducía reiteradas veces en tu radio roja. No tengo ya muchos recuerdos de aquello. Tus zapatillas por el cuarto, las sábanas enzarzadas en la cama... Tampoco recuerdo la primera vez que te ví, pero sí la segunda. Te recuerdo por el boulevard, era la feria del libro, lindo dependiente tras el quiosco. Teníamos poco más en común que un par de amigos, algunas canciones que intercambiábamos y un par de borracheras juntos. Decías que "el infierno 'era' demasiado dulce" a mi lado, "y a pesar de todo"... esa tarde de Septiembre fuímos puro edulcorante.
Te despediste en el portal diciéndome aquello de... "Adiós, reina mía", yo contesté "no me olvidaré de tí". No te he vuelto a ver desde entonces, será también por eso que la canción nos cantaba, "para no verte envejecer".
Tus cantos, mis cantos son ecos de otra canción...
... y uno bueno también. Así que deja de calzar esa impertinente indiferencia y abandónala en el último cajón del armario, ese que siempre esconde la camiseta que nunca te pones porque estaba olvidada. ¿Recuerdas aquella infusión alegre para días tristes de la que te hablé? Hoy te invito a merendar, pásate a la hora del té.
No sé cuántas veces he deseado que aquel tal Víctor Frankenstein pudiese reanimarla y devolvérmela...
"Cerca de aquí reposan los restos de una criatura que fue bella sin vanidad, fuerte sin insolencia, valiente sin ferocidad y tuvo todas las virtudes del hombre y ninguno de sus defectos"
Le dije: -Sube a mi caparazón, te llevaré a un lugar que posiblemente desconozcas. Necesito una tarde, no tengas prisa, soy un poco lenta y además seguro que me perderé por el camino...
Simulaba cortar trocitos de ventana para regalármelos, seguramente pretendiera acercarme más a su mundo y enseñarme a ver con sus ojos, "con ojos de niño". Marina, inquieta, salada, morena, con un toque levemente sudamericano que ante mis ojos la hacían más atractiva aún, me buscaba sentada a mis espaldas entre juegos y risas. Sus graciosos gestos me hicieron proyectar unas risas por todo el tren las cuales despertaron a mi compañero que dormía al lado con la boca abierta, y comprobé por mí misma que reía de humanidad. Buscaba en mi mochila cualquier cosa que le pudiera devolver las sonrisas que en mí ella había inventado, así que hice un catalejo con el billete del tren, luego un avioncito... Me acompaña mi cuaderno como siempre que salgo de casa, y le hice un pequeño dibujo. Pensé que si lograba abatir a la vergüenza que me habita, se lo entregaría a la pequeña. También se apeaba en Gran·Hada, pero de tanta emoción y viveza no aguantó despierta todo el trayecto. Sus pestañas se agacharon para descansar, y yo me quedé sin su último beso lanzado al aire como despedida.
..Pequeños destellos de felicidad..
Para que Marina no pierda ningún tren verdadero y aunque se quede dormida, siempre baje en la parada correcta, para que pueda despertar con su risa a los dormidos :)
Vuelve a tu reino princesa, feudo donde soñaste más de mil y una noche. Lás sábanas y paredes blancas te abandonarán, yo te vestiré con las mías y te haré olvidar el verde, pero no para perder la esperanza.
Por favor, no dejes de soñar... Gracias por cumplir la promesa, "volver a vernos en otro lugar"
De pequeña le recetaron lágrimas artificiales. ¿Para qué si nunca se me ocurriría hacerla llorar?
Te sigo echando MUCHO de menos.
Y el miedo con el que vivo por saber que nadie podrá igualar tu vacío, lo comparo con el miedo a no volver a creer en el amor. Será, que el amor eras tú...
Venía ya de vuelta a casa y no esperaba encontrarlo, pero por si acaso, lo deseé. Aunque era ya tarde y el bar estaba cerrado, fuí mirando hacia los arbustos, y en el último momento... yo pensando que estaría por ahí dormido. ¡Lo encontré! Estaba de pie, despierto, como esperándome, sentado y por si no lo veía, maulló. Lo llamé y se acercó; así despedí la noche ayer.
¿Ves esa maleta roja? Si, reconócete; esa eres tú. Admite que has sido de las últimas en llegar, remoloneando tus últimos minutos aquí. Seguro que aquel vigilante ya te estaba metiendo prisa.
Espero que vayas ilusionada para arar un nuevo camino más al Norte que de costumbre, en busca del porvenir que espero que consigas.
Cruces rojas en el calendario que van adivinando los días que me quedan para verte. Te echo tanto de menos... Tu pelo, tus besos, despertar a tu lado, o despertarme y ver que ya estabas despierto, pero seguías ahí a mi lado. Los paseos, los miradores, las noches en la terraza, las simples tardes en el parque leyendo... Tu no eres muy de películas. Siempre estuvimos tan unidos, y por cosas de la vida, te fuiste de mi lado. Que sepas pequeño, que estoy deseando verte.
Espero que me recibas con una buena sonrisa, hazlo como puedas.
Fué su voz de nuevo tras el cable rizado, que me hizo emocionarme aquí a este lado. Retomé así de inmediato las tardes rellenas de cacao y azúcar, perdidos entre líneas sin sentido. Las horas que faltamos a clase, nos sirvieron para aprender de manera recíproca "nuestras filosofías", aprendimos a pintarnos las propias sonrisas sin disciplinas.
Mi dulzura y tu aspereza, buenas compañeras.
Me alegra saber que casi me alcanza con los dedos (manos y pies) para contar los días que restan para poder aferrarme a tus brazos :)
"Las cartas que no envías sólo son cartas marcadas, te regalan una mano pero nunca un corazón"
14/02/2007
...
Aquí no hay playa pero podrás bañarte en mis ojos o volar entre mis brazos y navegar en mi pelo. "El destino no tiene nada de casual" me decías sabiamente no hace mucho, y así he llegado a creerlo. Esta conexión nunca se interrumpe, no es intermitente, y si acaso tú te apagas, iré a prenderte con fuerza, aunque eso sí, a pesar de que te falte la luz, tú nunca dejas de brillar. Has de saber que cuando llegue el día no sabré como mirarte.
Quisiera huir volando donde nada me pese, donde no exista el tiempo ni las tristezas, donde no tenga que soñar contigo...
Hoy brillaban mis ojos nada comparado a lo que brillas tú.
"Cartas que nunca se envían. Botellas que brillan en el mar del olvido."
Aquí donde las nubes pasan tan rápido como el tiempo, donde la lluvia y el Sol amanecen a diario. Donde bebo café para recordarte cuando se me olvida que estoy aquí para olvidarte. Donde nunca anochece y las gaviotas me dan los buenos días a las 5.00. Aquí, más al Norte que de costumbre, donde nadie me reconoce por las aceras y ni me infiltro en conversaciones ajenas. Aquí, también te pienso...
Lo bueno de hacer limpieza, son los recuerdos. Encontré varios tesoros hoy.
Gracias al hombre que me habla(ba) con canciones.
"Como se cruzan las carreteras para despés volver a separarse, se cruzaron tu vida y la mía, dardos hacia la diana de nuestra lotería ¿Porqué se cruzan las vidas que se tocan, y luego vuelven a separarse?"
LLevaba unos días perdida, días en vano por Granada, entre cajas y con las paredes vacías. Empaquetando recuerdos, otros dejándolos olvidados... De mudanza de casa, corazón y cabeza. Miraba por la terraza deseando escapar, a veces me contradecía, y no, no me quería ir; otras en cambio quería marcharme lejos, muy lejos... Sentía como si me hubieran arrancado algo, y al llegar a casa, me di cuenta de porqué tenía las entrañas tan desconcertadas...
"Si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo..." ¡SIEMPRE LO SERÁS!