Publicado por Ana Lógica , jueves, 25 de febrero de 2010 12:06

Levantó la persiana, se miró al espejo y se fue a preparar el desayuno.
Ya en el salón, recostada y con las piernas cruzadas se puso a dar vueltas a aquel humeante capuccino vienés... inevitablemente al olerlo se vino a la cabeza aquel día en que lo probó por primera vez, el cual su sabor se mezclaba con el del ambiente, con el de aquellos ojos tristes pero de dulce mirada, con el frío y el calor, el de las manos frías y las ardientes miradas, con lo amargo de la tentación y lo picante del deber luchando contra el querer...
Así eclipsada con la espuma que generaba el movimiento giratorio de la cuchara, pasó un buen rato hasta que se dió cuenta de que el vaso había dejado de humear. De inmediato vió que se había hecho tarde y cerró la tapa del libro de sus recuerdos...

1 Response to " "

fiory Says:

libro de recuerdos amplio, pasos y huellas de nuestra vivencia y paso x este loco mundo, bss wapa!